Presentación

Allá por 1895 nacía el que Ricciotto Canudo1 bautizaría como “séptimo arte“, el cinematógrafo. Pocos podían imaginar que el finisecular ingenio técnico-artístico nacido de la mano del hombre ejercería en lo sucesivo tal influencia sobre el imaginario colectivo. Tan es así, que, a tenor de ésta, Thomas Alva Edison llegaría al convencimiento de que la película acabaría reemplazando al libro tras declarar en una ocasión:

“Estoy gastando más de lo que tengo para conseguir un conjunto de 6.000 películas, a fin de enseñar a los 19 millones de alumnos de las escuelas estadounidenses a prescindir completamente de los libros.” (Thomas A. Edison, 1912).

En la actualidad, el Cine, debido a su cualidad estético-conceptual y al valor testimonial que posee como documento histórico, ha adquirido, además, la categoría de herramienta didáctica, pues a través del análisis histórico-fílmico, podemos escrutar las pulsiones de una sociedad en un momento dado. No en vano, al decir del teórico del cine José Mª Caparrós Lera:

“El film es una fuente instrumental de la ciencia histórica, ya que refleja, mejor o peor, las mentalidades de los hombres de una determinada época. Además…, las películas pueden ser un medio para enseñar Historia.2

Asimismo, el cine de ficción no está reñido con el cine de no-ficción en lo que a su valor histórico atañe. Ambos nacen con vocación histórica, aunque, en el primer caso es implícita y en el segundo, explícita, al menos, en apariencia, porque, a decir verdad, la frontera entre sendos géneros es cada vez más tenue. Aparte de Sigfried Krakauer3, Boleslaw Matuszewski4 o el insigne inventor, Thomas Alva Edison, el primer especialista en el estudio de la Historia a través del Cine es el historiador de la escuela de Annales Marc Ferro5. Gracias a todos ellos, se ha ido desarrollando una corriente historiográfica que ha permitido admitir que “el arte de las imágenes fílmicas es un testigo implacable de la Historia, un testimonio a tener en cuenta, tanto como medio para la investigación, como material para la enseñanza de esta asignatura o interdisciplinaria con otras.”6 Por todo lo expuesto hasta aquí, CineHistoria se propone retratar esquemáticamente la Historia del Mundo Contemporáneo y el Cine del siglo XX, porque sin él el arte y la cultura quedarían huérfanos.

  1. En 1911, Canudo publicó su manifiesto “El Nacimiento del Séptimo Arte”. Es considerado como el primer teórico del cine, al que clasificaba como una de las “artes plásticas en movimiento”. El término “séptimo arte” fue usado por él por vez primera []
  2. CAPARRÓS LERA, José Mª. 100 películas sobre Historia Contemporánea. Alianza Editorial. Madrid, 2004. []
  3. Sigfried Krakauer es autor de un polémico ensayo sobre el cine de la República de Weimar publicado en 1947 bajo el título De Caligari a Hitler. Una historia psicológica del cine alemán. Según su tesis, Krakauer creyó atisbar en el cine expresionista alemán el germen del nazismo. []
  4. En marzo de 1898, Boleslaw Matuszewski sugirió, por primera vez, instalar un archivo destinado a alojar las futuras colecciones del Historia del Cine en la Biblioteca Nacional de Francia o en su defecto, en el Museo de Versalles. Aunque su propuesta fue tomada como un colosal disparate, se erigiría en adelante como el primer promotor de la historia del séptimo arte. []
  5. Marc Ferro es el impulsor del estudio de la Historia a través del Cine y, en especial, del estudio de las mentalidades. Robert A. Rosenstone -para quien el filme es una fuente de información primaria-, Marc Ferro y Pierre Sorlin son los mejores embajadores del género []
  6. Íbidem, nota 2, pág. 20. []